Hoy os voy a enseñar a preparar un arroz con conejo. O para aquellos que les guste más un arroz con conejo y caracoles.

En realidad os imaginaréis que la diferencia está sólo en que lleve o no caracoles. Como veis fácil la elección.

Como ya os he contado en alguna ocasión, mi marido era castellano viejo, como le gustaba a él llamarse. Allí por lo visto no había mucha tradición de cocinar conejo con arroz. Este plato creo que es más bien del levante. Y mi marido tenía una curiosa teoría, imagino que inculcada por sus amigotes de la caza, y es que mi Joaquín creo que tenía casi todos los vicios y aficiones de un hombre de su época.

Él decía que el arroz con conejo y caracoles era una comida que sólo se podía cocinar en leña y sólo en domingos  soleados. Y es que a veces a los hombres se les meten unas manías…

Cuando vivía en la huerta sí que es verdad que os puedo decir que hacer un buen arroz con conejo y caracoles en la leña es algo superior, pero cuando me vine a vivir a Elche tuve que aprender a adaptar mis platos.

Este conejo con arroz que os enseño hoy es una de esas adaptaciones. Y es que si no vivís aquí en el levante quizás tengáis algún problema para encontrar algunos de los utensilios adecuados para hacer un buen arroz con conejo, o incluso con cualquier otro tipo de paella.

Así que la primera en la frente. Podréis cocinar vuestra receta arroz con conejo en una simple sartén o hasta en una cazuela convencional. Un consejo sí, cuanto más ancha mejor y utilizad el fuego más grande que tengáis.

Otra cosa, en el arroz con conejo tradicional no se usa pimentón, sin embargo yo os he puesto que lo uséis de la vega pues este tiene un sabor ahumado que os dará el toque a leña que os llevará con la imaginación al campo.

Y una cosa más, el tomillo, y si le ponéis un poquíco de romero mucho mejor, sobre todo si lo que vais a preparar es una arroz con conejo y caracoles; en este caso, esas especias son más que imprescindibles.

 

 

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