Si no habéis comido un buen guiso de pulpo no tenéis idea de lo que os estáis perdiendo.

El pulpo guisado es un platíco muy fácil de preparar, mirad que la receta coge en un par de párrafos cortícos.

Cuando cocino este plato, que hace las delicias de mis hijos y nietos siempre me acuerdo de mi Joaquín, que como era pescador, no de profesión, sino de esos que se van a pasar la noche a la playa o al puerto de Torrevieja con las cañas, y de vez en cuando me traía algún que otro pulpo. Una vez un amigo suyo sacó en Torrevieja uno que llegó a pesar más de 8 Kg. Y si no es porque lo vi yo misma no lo hubiera creído, porque mi marido y sus amigotes, que el señor los tenga en la gloria, no es que fueran mentirosos, pero un poco fantásticos sí eran. El caso es que a lo que iba a deciros, cuando me traía algún pulpo, yo intentaba cocinarlo de mil maneras, pulpo a la plancha, pulpo al horno, guiso de pulpo, salpicón de pulpo y hasta pulpo ala gallega. En fin, mil recetas de pulpo pero todas tenían una cosa en común y es que el pulpo parecía que lo habían cabreado porque estaba durísimo, ¿o es acaso que pescaban los pulpos recién salidos del gimnasio?. Desconozco los misterios del pulpo musculado y es por eso que os aconsejo, para esta receta y para otras que lleven pulpo que lo compréis de ese que venden en el súper que viene congelado, no sé si le habrán dado una paliza o un relajante antes de meterlo en la bolsa, pero os saldrá mucho más tierno.

Cuando era joven, este era un plato muy económico, porque estaba en las pescaderías como un pescado de pobres, sin embargo hoy día, hacer un buen guiso de pulpo no es barato porque se ha puesto que no hay quien lo toque. Un día de estos nos lo vemos en el ibex 35. Este es el motivo por el que he marcado este platíco como de precio medio.

Si os podéis dar una voltereta, no dudéis en comprar un buen pulpo, y a preparar un pulpo guisado que estoy segura de que os va a gustar.

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